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Esperamos que el contenido de esta página web haya sido de ayuda para que conozcas un poco más cómo es la Iglesia Cristiana Presbiteriana y la fe que creemos. ¡No queremos que te quedes con preguntas! Aquí tenemos respuestas a las preguntas más comunes, pero sí tienes otras dudas escríbenos y te lo contestaremos.

Preguntas Frecuentes

La Iglesia Evangélica es aquella iglesia que abraza los principios generales del protestantismo (más detalles en la pregunta "Por qué sucedió la Reforma Protestante?"), en varias denominaciones diferentes. Se les llama así por su énfasis en el mensaje del evangelio y porque creen en la salvación solo por la fe. Nuestra regla de fé está basada en la Biblia solamente.

En realidad, la Iglesia Evangélica es una iglesia Católica (universal), y también Apostólica, por seguir las enseñanzas de los apóstoles registradas en las Sagradas Escrituras. Sin embargo, no somos Romanos, pues no estamos bajo la autoridad de Roma.

Por supuesto. Hay iglesias que son más tradicionales en sus doctrinas, y hay otras que son más abiertas. Hay iglesias que buscan con más intensidad repetir las costumbres que encontramos en las Escrituras y en los Padres de la Iglesia. Hay otras que buscan costumbres más de acuerdo con la situación actual, modernizan el culto para agradar más aquellos que asisten que al Dios que recibe el culto. Así que las diferencias entre las iglesias evangélicas están en sus doctrinas más periféricas, su forma de gobierno y su forma de culto.

También encontramos diferencias dentro de la propia Iglesia Católica Romana a lo largo de los siglos. Para aquellos que pensáis que hasta la Reforma Protestante había solamente una iglesia, con un gobierno y sin ninguna diferencia entre ellas, os animo a buscar más informaciones en la história de la iglesia cristiana de los quince primeros siglos.

La Iglesia Cristiana siempre se ha esforzado por mantener las doctrinas enseñadas en las Escrituras y confirmadas por los Padres de la Iglesia. Los cristianos siempre seguirán reformando la Iglesia y la forma como hacer el culto, pues muchas veces caemos en tradiciones que no están de acuerdo con las Escrituras. Desde la Iglesia Primitiva hay diferencias entre, por ejemplo, las Iglesias Católicas Apostólicas de España y las Iglesias en otras partes del mundo. Lo importante al buscar una Iglesia sana es ver cuanto ella valora la Biblia. No es solamente uno de sus fundamentos, sino que es el único fundamento. De allí sale todo lo que necesitamos saber. No se puede añadir una costumbre o una doctrina a la Iglesia que no esté en las Escrituras.

A parte de esto, otro aspecto importante de una Iglesia sana es el testimonio de las personas que la asisten. Eso debe ser un reflejo de la enseñanza bíblica. Si no vemos arrepentimiento y cambio de vida, no es el verdadero evangelio. Si la gente de la Iglesia hace buenas obras pensando que van a merecer la salvación, no es el verdadero evangelio. Si dicen tener amor, pero no ayudan aquellos que lo necesitan, no es el verdadero evangelio. La verdadera enseñanza lleva a una verdadera práctica.

La Iglesia Presbiteriana es una denominación protestante fundada por el escocés llamado John Knox (1514-1572), que buscó poner en práctica las doctrinas y la forma de gobierno descritas en las Escrituras. De forma muy resumida, tenemos el mismo credo apostólico que la Iglesia Católica Romana, tenemos solamente dos sacramentos (Santa Cena y Bautismo), nuestro gobierno es representativo y formado por un grupo de hombres creyentes comprometidos con la obra de su iglesia (ancianos o presbíteros), utilizamos la Confesión de Fé de Westminister como un resumen de nuestras creencias, enseñamos la doctrina reformada, y tenemos una liturgia más tradicional. Tenemos muy buena relación con las demás Iglesias Cristianas (Católicas Apostólicas).

Nos separan algunas cosas que no encontramos en la Biblia:
- Veneración o adoración a los santos (eso viene de la cultura pagana). En las Escrituras, los santos somos los creyentes. Cada uno que cree en Cristo como su Salvador y Señor es un santo (separado).
- Veneración o adoración a María (la Bíblia dice que fue una mujer bendecida, pero no intercesora y mucho menos mediadora. La veneración o la adoración están prohibidas por los mandamientos, es idolatría).
- Adoración a las imágenes. Está prohibida en los Diez Mandamientos.
- Sumisión al obispo de Roma (un gobierno de un grupo de obispos está contemplado en la Biblia, pero no admite que unos tengan más poderes que otros). Jesús confirió la misma autoridad a todos los apóstoles.
- Celibato (está en la Biblia como una opción, no como una obligación. De hecho San Pedro estaba casado).
- Uso de imágenes en la iglesia (la Bíblia lo prohíbe terminantemente y de modo reiterado. Los primeros concílios prohibieron su uso, incluso en el Concílio de Elvira, aquí en España, en el siglo IV).
- Los sacramentos (La Bíblia reconoce dos: la Santa Cena y el Bautismo. La Iglesia Católica Romana establece siete).

Hay algunas diferencias más, pero aquí tenemos las más conocidas. Si queréis saber más de estas diferencias, escribidnos y podemos hablar específicamente de alguna duda que tengáis.

Si, hay muchas evidencias que entre las iglesias cristianas siempre hubo algunas diferencias. Lo que pasa es que los Concilios Ecuménicos tuvieron un papel importante en la unidad de las doctrinas, para que la Iglesia no se desviara de las enseñanzas de las Escrituras.

La Iglesia Católica Apostólica en España tiene en su historia cristiana de los primeros ocho siglos mucha independencia de la Católica Romana. El Concilio de Elvira y los Concilios de Toledo son una prueba de que los problemas locales eran resueltos localmente.

Por cuestiones políticas y no religiosas, la Iglesia de Roma empezó a ganar más relevancia, a partir del siglo IV con el Emperador Constantino y sus herederos, y aun más en el siglo VIII con el Imperio Bizantino. Que se quede muy claro que esta relevancia ha sido por una centralidad política y económica, y no por haber algo de especial allí que no había en Jerusalén, en Antioquía, o aquí en España. El poder y autoridad que tiene hoy el obispo de Roma es algo que nos parece que siempre ha sido así, pero no es verdad.

En el siglo XVI, con el Renacimiento y la búsqueda por las fuentes, los cristianos reconocieron que la Iglesia estaba muy lejos de las verdades bíblicas. Algunos obispos, y gente que estaba estudiando las Escrituras, propusieron cambios en la Iglesia que existía, la Católica Romana, pero los cambios no fueron aceptados y los proponentes fueron reconocidos como herejes, perseguidos, encarcelados y muertos.

Tan necesaria era una reforma, que hasta la Iglesia Católica Romana lo reconoció e hizo algunos cambios en el Concílio de Trento (1545). Aquí en España, Isabel la Católica y su confesor el Cardenal de Cisneros ya habían empezado la purificación moral de la iglesia, que estaba llena de problemas e irregularidades.

La reforma de la Iglesia de Roma se quedó en la modificación de normas de conducta del clero y también una mejoría en su formación, pero no llegó hasta las doctrinas y la forma de culto, como hicieron los reformadores protestantes. El acceso a las Escrituras para todos, por ejemplo, era reconocido como un absurdo, y quemaron las traducciones de la Biblia al español, y condenaron a los traductores. La misa seguía en latín, aunque nadie se enterara desde hacía por lo menos siete siglos, cuando el Latín dejó de ser conocido por la población en general.

Desde este punto de la historia, las diferencias entre las iglesias cristianas, las de Roma y las que se oponían al poder y centralidad de Roma, se hicieron evidentes. Todo eso para decir que las diferencias que tenemos entre las Iglesias Protestantes y la Católica Romana son debidas a la preocupación por mantenerse fieles a las Escrituras y no a las tradiciones y las creencias incorporadas a lo largo de la historia.

Tenemos mucho en común! Algunas de nuestras similitudes:
- Creemos en la eternidad
- Creemos en Dios el Padre, creador de todas las cosas
- Creemos en Jesucristo, su único hijo, que es el único camino a la salvación
- Creemos en la divinidad de Jesús
- Creemos en el Espíritu Santo
- Creemos en la virginidad de la concepción de María
- Creemos en la resurrección de los muertos
- Creemos en la vida eterna del alma
- Creemos en una Iglesia Universal (católica), formada por todos aquellos que creen en Cristo como su salvador
- Creemos que toda fe que es viva produce frutos, produce obras
- Compartimos la misma historia eclesiástica hasta el siglo dieciséis

Nunca hubo interés de parte de los Reformadores en salir de la Iglesia, sino de reformarla. Martín Lutero y sus 95 tesis son el marco histórico para la Reforma. Sin embargo, antes de él, John Wycliff (1320-1384) y Jan Hus (1369-1415) son ejemplos de hombres que fueron condenados por la Iglesia como herejes, pues habían reconocido que la Iglesia estaba con problemas.

Los Reformadores buscaron dejar las prácticas que no estaban de acuerdo con la Biblia, y reconocer lo que formaba parte de la costumbre de la Iglesia Católica, que se había alejado de la Iglesia Primitiva, la Iglesia de los Apóstoles.

Eso sí es una Iglesia Apostólica: una que sigue las enseñanzas de los Apóstoles.

Después de la Reforma Protestante, en 1517, surgieron muchos teólogos que estudiaron los textos bíblicos y sacaron de allí doctrinas que estaban en la Iglesia Primitiva, y la desarrollaron basados en las Escrituras y no en las tradiciones.

Hasta hoy la verdadera Iglesia Cristiana debe reformarse constantemente para mantenerse en las verdades bíblicas.

El celibato, para aquellos que tienen vocación para ello, es una bendición. Sin embargo, en ningún texto bíblico dice que todos los obispos DEBEN hacer este voto. Es una vocación, algo que el propio Dios nos llama a cumplir.

El propio Apóstol Pedro tenía suegra, y fue sanada por Jesucristo (Mt 8:14-15). En la Iglesia Primitiva, incluso en el Concilio de Elvira, en el año 324 aquí en Granada, hay una discusión del trabajo secular del obispo y de sus hijos, lo que nos deja claro que muchos obispos estaban casados.

El Apóstol Pablo, en una de sus cartas (I Co 7:1-9), no prohíbe al hombre de casarse, sino que aconseja que lo haga por el problema de la fornicación. Pecado muy común entre los célibes, incluso con historias terribles de prostitución. Vemos que el celibato es un don, y cada uno tiene el suyo. La continencia no es una obligación.

En la primera carta del mismo Apóstol a Timoteo, capítulo 3, nos explica que el obispo debe ser fiel, marido de una sola mujer, que gobierne bien su casa, que cuide bien de sus hijos. Así que, vemos claramente que el celibato es una bendición, pero no una exigencia de la Palabra de Dios. Por eso las Iglesias Protestantes no obligan a sus pastores que sean célibes. Lo que sí valoran es la familia de los obispos, pues es eso lo que ordena las Escrituras.

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